Detrás de los colores de las frutas y verduras existe una sorprendente diversidad de nutrientes. Conocerlos permite preparar bebidas variadas sin atribuirles poderes milagrosos.
El intenso color anaranjado de la zanahoria no es casualidad. Proviene, en parte, de sus carotenoides, entre ellos el betacaroteno, que nuestro organismo puede transformar en vitamina A.
Esta vitamina contribuye al funcionamiento normal de la visión y del sistema inmunitario.
Las naranjas, por su parte, contienen vitamina C, necesaria para producir colágeno, favorecer la absorción del hierro de origen vegetal y mantener funciones normales de defensa del organismo.
Una combinación casera de zanahoria, naranja y agua puede reunir diferentes micronutrientes en una sola preparación.
Otra posibilidad es utilizar kiwi, frutillas y naranja, frutas que pueden aportar vitamina C, aunque las cantidades dependen de las porciones utilizadas.
La forma de preparación también importa.
Los batidos que conservan la pulpa suelen mantener más fibra que los jugos filtrados. Por ello, utilizar una licuadora con fruta entera puede ser una alternativa interesante.
No es necesario agregar azúcar, miel ni jarabes para convertir estas preparaciones en bebidas agradables.
Tampoco existen razones científicas para afirmar que una combinación particular de frutas cura enfermedades o reemplaza tratamientos.
La recomendación es sencilla: variar los ingredientes, mantener porciones razonables y procurar que estas bebidas acompañen una alimentación completa.
El verdadero beneficio está en la diversidad de nutrientes, no en la promesa de un ingrediente milagroso.
Fuentes para verificación editorial
– JAMA Pediatrics: revisión científica de 42 estudios sobre jugos de fruta y peso corporal (2024)
– Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos: vitamina C
– Institutos Nacionales de Salud: vitamina A y carotenoides
– NCCIH: evidencia sobre dietas desintoxicantes
– FDA: seguridad de los jugos naturales
Biovida — Información editorial respaldada por fuentes científicas. Estos reportajes no reemplazan una evaluación médica individual.



