Un importante estudio estadounidense encuentra beneficios cognitivos con cambios combinados de alimentación, movimiento y actividad mental.
El envejecimiento representa una etapa de enormes transformaciones físicas, emocionales y cognitivas.
Entre las preocupaciones de muchas familias se encuentra la posibilidad de perder progresivamente la memoria y la autonomía.
Por esta razón, investigadores de Estados Unidos desarrollaron el ensayo clínico US POINTER, cuyos resultados fueron publicados en julio de 2025 en JAMA.
Participaron 2.111 adultos mayores con factores de riesgo de deterioro cognitivo.
Durante dos años, los investigadores compararon un programa intensivo y estructurado de hábitos saludables con otro de menor intensidad, que permitía a los participantes orientar sus propias actividades.
El programa estructurado incluía actividad física, desafíos cognitivos, participación social, seguimiento de salud cardiovascular y alimentación inspirada en la dieta MIND.
Los resultados mostraron una mejoría cognitiva promedio ligeramente mayor en el programa intensivo.
Para Biovida, esta investigación nos recuerda que nuestro cerebro no vive separado del resto de nuestro organismo.
La alimentación, el ejercicio, las relaciones humanas y la estimulación intelectual forman parte de un mismo entorno de bienestar.
Pero debemos ser precisos: el estudio no demuestra que la alimentación MIND, por sí sola, haya producido las mejoras observadas.
De hecho, un ensayo anterior de tres años, publicado en 2023, no encontró diferencias cognitivas significativas entre quienes siguieron la dieta MIND y quienes recibieron otra intervención alimentaria controlada.
Estos resultados nos invitan a seguir investigando sin caer en promesas de prevenir el Alzheimer mediante un alimento o una dieta específica.
En Biovida creemos que cuidar nuestra memoria también significa construir una vida activa, participativa y consciente.
Fuentes: JAMA, julio de 2025; The New England Journal of Medicine, julio de 2023.



