GRAN REPORTAJE CENTRAL — ASOMBROSOS CON EVIDENCIA

Investigación internacional | Neurociencia, medicina y bienestar | Octubre de 2026

La ciencia descubre cómo las melodías pueden aliviar el dolor, disminuir la ansiedad, despertar emociones y acompañar la recuperación de pacientes

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando escuchamos una canción que nos emociona profundamente? ¿Por qué algunas melodías nos tranquilizan, otras despiertan recuerdos y determinadas intervenciones musicales están siendo utilizadas en hospitales de todo el mundo? Biovida investigó uno de los encuentros más fascinantes entre el arte y la medicina. Los resultados permiten afirmar que la música puede tener auténticos efectos terapéuticos, aunque no todas las creencias sobre su poder curativo están demostradas.

Biovida INVESTIGA: el lenguaje que llega donde las palabras no siempre pueden hacerlo

Hay canciones capaces de transportarnos instantáneamente a nuestra infancia.

Una melodía puede recordarnos a alguien que amamos, devolvernos la emoción de un encuentro o acompañarnos durante momentos especialmente difíciles.

Algunas personas sienten tranquilidad al escuchar música clásica. Otras experimentan alegría al bailar una canción popular. También existen melodías que nos emocionan hasta las lágrimas.

Pero detrás de estas experiencias personales aparece una pregunta extraordinaria.

¿Puede la música producir cambios medibles en nuestro organismo?

La respuesta científica es afirmativa.

Durante las últimas décadas, investigadores de universidades, hospitales y centros de neurociencia han examinado cómo el cerebro procesa los sonidos musicales y cómo determinadas intervenciones pueden influir en síntomas físicos y emocionales.

El resultado ha sido el desarrollo de una disciplina que merece especial atención: la musicoterapia.

1. EL DESCUBRIMIENTO DEL CEREBRO: LA MÚSICA PUEDE ACTIVAR CIRCUITOS RELACIONADOS CON EL PLACER

En 2011, un grupo de investigadores de la Universidad McGill, en Canadá, publicó un importante estudio en Nature Neuroscience.

Entre sus autores se encontraban Valorie Salimpoor, Alain Dagher y Robert Zatorre.

Los científicos utilizaron tecnologías de imágenes cerebrales para estudiar qué sucedía cuando las personas experimentaban emociones intensamente placenteras mientras escuchaban música.

Los resultados mostraron liberación de dopamina en regiones del cerebro relacionadas con los mecanismos de recompensa.

También identificaron diferencias entre la actividad cerebral asociada con la anticipación de un momento musical emocionante y la experiencia del placer cuando ese momento finalmente llegaba.

El hallazgo resultó especialmente interesante porque la música constituye un estímulo abstracto: no es alimento ni representa directamente una necesidad biológica fundamental.

Sin embargo, puede movilizar sistemas cerebrales relacionados con experiencias intensamente gratificantes.

Biovida destaca: el placer que sentimos al escuchar una canción favorita puede tener una base neurobiológica observable. No es solamente una expresión poética.

Eso no significa que la música produzca automáticamente felicidad ni que la dopamina sea, por sí sola, una sustancia que explique todas nuestras emociones.

Significa que el cerebro puede responder profundamente a una experiencia musical.

2. HOSPITALES Y QUIRÓFANOS: ¿ESCUCHAR MÚSICA PUEDE DISMINUIR EL DOLOR?

Uno de los hallazgos más prometedores aparece en el tratamiento complementario del dolor.

En 2015, los investigadores Jenny Hole, Martin Hirsch, Elizabeth Ball y Catherine Meads publicaron en The Lancet una revisión sistemática sobre el uso de música durante la recuperación quirúrgica.

El estudio reunió 73 ensayos clínicos aleatorizados.

Sus resultados sugirieron que escuchar música podía ayudar a reducir el dolor y la ansiedad después de determinadas operaciones.

También se observaron reducciones en el uso de analgésicos en algunos de los estudios examinados.

Otra revisión, recogida por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, examinó 97 ensayos clínicos con 9.184 participantes que presentaban diferentes tipos de dolor agudo o crónico.

La evidencia conjunta sugirió beneficios tanto en la intensidad del dolor como en el malestar emocional asociado.

¿Cómo puede ocurrir esto?

El dolor no es una experiencia exclusivamente física. También intervienen la atención, las emociones, la anticipación y diferentes procesos cerebrales.

Una intervención musical puede influir en algunos de estos componentes y modificar cómo se vive una situación dolorosa.

Sin embargo, los efectos varían entre personas, intervenciones y condiciones clínicas.

La conclusión de Biovida: la música puede convertirse en una herramienta complementaria para aliviar el sufrimiento, pero no reemplaza la anestesia, los analgésicos ni los tratamientos médicos necesarios.

3. UNA CANCIÓN FRENTE AL MIEDO: LA MÚSICA Y LA ANSIEDAD

Antes de una operación es frecuente sentir temor.

La incertidumbre, el ambiente hospitalario y la preocupación por los resultados pueden producir ansiedad.

En 2013, una revisión Cochrane reunió 26 estudios con 2.051 participantes que esperaban intervenciones quirúrgicas.

Los investigadores encontraron que escuchar música grabada reducía significativamente los niveles de ansiedad comunicados por los pacientes.

Aunque muchos estudios presentaban limitaciones metodológicas, los resultados aportaron evidencia favorable al uso de música como complemento en determinados contextos médicos.

Otras investigaciones han explorado su utilidad en pacientes sometidos a hemodiálisis y en personas que reciben tratamientos oncológicos.

¿Por qué esto resulta importante?

Porque aliviar la ansiedad no siempre requiere añadir otra intervención farmacológica.

En determinadas circunstancias, ofrecer a una persona la oportunidad de escuchar música agradable puede contribuir a hacer más llevadera una experiencia difícil.

Biovida reflexiona: la atención sanitaria también consiste en comprender el miedo, la vulnerabilidad y las emociones de quienes necesitan ayuda.

4. EL DESCUBRIMIENTO MÁS EMOTIVO: LA MÚSICA Y LAS PERSONAS CON DEMENCIA

Una persona puede tener dificultades para mantener una conversación o recordar acontecimientos recientes y, sin embargo, conservar cierta capacidad para responder a canciones conocidas.

Esta observación ha despertado un enorme interés entre investigadores y profesionales dedicados al cuidado de personas con demencia.

En marzo de 2025, la organización Cochrane publicó una actualización de sus investigaciones sobre intervenciones terapéuticas musicales.

El equipo de investigación, encabezado por Jenny van der Steen y colaboradores, revisó 30 estudios realizados en 15 países.

En total, participaron 1.720 personas con diferentes grados de demencia.

Los investigadores encontraron que las intervenciones musicales de al menos cinco sesiones probablemente reducían síntomas depresivos en comparación con la atención habitual.

También identificaron posibles mejorías en algunos problemas generales de conducta y en la interacción social, según el grupo de comparación.

Pero existe una diferencia fundamental entre aliviar determinados síntomas y recuperar funciones cerebrales perdidas.

La revisión no encontró pruebas convincentes de que estas intervenciones mejoraran la cognición o restauraran la memoria.

Tampoco se demostraron beneficios duraderos una vez finalizado el tratamiento.

La mirada de Biovida: aunque la música no haya demostrado revertir el Alzheimer, su capacidad para acompañar emocionalmente a algunas personas con demencia constituye un beneficio digno de reconocimiento.

Una canción no necesita devolver todos los recuerdos para tener un valor humano importante.

5. LA MÚSICA Y LA DEPRESIÓN: UNA HERRAMIENTA DE ACOMPAÑAMIENTO

¿Puede la música ayudar a personas que experimentan síntomas depresivos?

Una revisión Cochrane publicada en 2017 examinó nueve estudios con 421 participantes.

Los resultados indicaron que añadir musicoterapia al tratamiento habitual podía reducir los síntomas depresivos más que el tratamiento habitual por sí solo.

También se encontraron beneficios en la ansiedad y en determinados aspectos del funcionamiento cotidiano.

Sin embargo, los estudios fueron relativamente pequeños y no permitieron establecer si una modalidad particular de musicoterapia era superior a las demás.

Tampoco demostraron que escuchar canciones pueda reemplazar los tratamientos psicológicos o farmacológicos cuando estos son necesarios.

Esto es especialmente importante.

No todas las canciones producen emociones positivas en todas las personas.

Una melodía puede generar tranquilidad, alegría o nostalgia, pero también puede evocar experiencias dolorosas.

Por eso, el contexto emocional y las preferencias individuales deben considerarse cuidadosamente.

Biovida concluye: la música puede ser una aliada de la salud emocional, especialmente cuando forma parte de un acompañamiento adecuado a cada persona.

6. EL RITMO QUE AYUDA A CAMINAR: INVESTIGACIONES EN LA ENFERMEDAD DE PARKINSON

Uno de los campos más interesantes de investigación relaciona el ritmo musical con el movimiento corporal.

Las personas con enfermedad de Parkinson pueden experimentar dificultades para caminar, mantener una cadencia regular o iniciar determinados movimientos.

La estimulación auditiva rítmica utiliza sonidos repetitivos y pulsos musicales para ofrecer una referencia temporal que ayude a coordinar la marcha.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Holistic Nursing Practice examinó cinco estudios aleatorizados con 209 pacientes.

Los investigadores encontraron mejorías promedio en la velocidad de marcha y en la longitud de los pasos frente a los grupos de comparación.

No obstante, la calidad de la evidencia fue baja y se necesitan investigaciones mayores.

Este hallazgo demuestra que la música no solamente puede influir en nuestras emociones.

Su estructura rítmica también puede utilizarse en ejercicios diseñados para estimular determinados movimientos.

El descubrimiento de Biovida: el ritmo puede convertirse en una señal externa útil para algunas personas con dificultades de movilidad, dentro de programas de rehabilitación supervisados.

7. CÁNCER Y MUSICOTERAPIA: CUANDO LA MEDICINA TAMBIÉN ATIENDE LAS EMOCIONES

El diagnóstico y tratamiento de una enfermedad oncológica pueden acompañarse de ansiedad, cansancio, dolor e incertidumbre.

Por ello, investigadores han estudiado si la musicoterapia puede contribuir a mejorar la experiencia de los pacientes.

En 2021, Cochrane publicó una revisión de 81 ensayos con 5.576 participantes.

El trabajo fue realizado por investigadores como Joke Bradt, Cheryl Dileo, Katelyn Myers-Coffman y Sonya Biondo.

Los resultados sugirieron que determinadas intervenciones musicales podían ayudar a reducir ansiedad, síntomas depresivos, dolor y fatiga en adultos con cáncer.

También se observaron posibles efectos favorables sobre algunos aspectos de la calidad de vida.

Sin embargo, gran parte de la evidencia tenía una certeza baja o muy baja, debido principalmente a limitaciones de los ensayos.

Es esencial subrayar lo siguiente: la música no ha demostrado eliminar tumores ni curar el cáncer.

Su contribución potencial se encuentra en el acompañamiento de síntomas y necesidades emocionales.

Para Biovida, esta diferencia tiene un profundo significado.

Tratar una enfermedad es fundamental, pero también lo es procurar que la persona que recibe atención experimente el menor sufrimiento posible.

8. ¿LA MÚSICA PUEDE AYUDARNOS A DORMIR MEJOR?

Miles de personas acostumbran escuchar melodías tranquilas antes de acostarse.

¿Existe una razón científica para mantener esta costumbre?

Una revisión Cochrane publicada en 2022 reunió 13 estudios con 1.007 adultos que presentaban dificultades para dormir.

Los investigadores encontraron evidencia de certeza moderada de que escuchar música podía mejorar la calidad subjetiva del sueño.

Los participantes de los estudios habían escuchado música pregrabada durante períodos variables, generalmente de 25 a 60 minutos al día.

No obstante, los resultados sobre otros indicadores, como la duración real del sueño o el número de despertares, fueron menos claros.

Esto significa que algunas personas pueden percibir que duermen mejor, aunque todavía existan interrogantes sobre los efectos fisiológicos exactos.

La recomendación editorial de Biovida: escuchar música agradable a un volumen moderado puede formar parte de una rutina de descanso, pero no debe considerarse una cura demostrada para todos los tipos de insomnio.

9. LA MÚSICA EN EL ENCUENTRO HUMANO: CANTAR, COMPARTIR Y SENTIRNOS ACOMPAÑADOS

Existe otra dimensión de la música que merece atención.

No siempre escuchamos canciones a solas.

Cantamos en familia, participamos en celebraciones, asistimos a conciertos y compartimos recuerdos asociados con melodías.

La música puede convertirse en una experiencia social.

Un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2019, elaborado por Daisy Fancourt y Saoirse Finn, reunió evidencia procedente de más de 3.000 estudios sobre el papel de las artes en la salud y el bienestar.

El documento destacó las múltiples posibilidades de la participación artística en la promoción de la salud y el acompañamiento de personas con diferentes necesidades.

Este conjunto de investigaciones no significa que cada actividad musical produzca automáticamente beneficios clínicos.

Pero sí permite reconocer que la experiencia artística puede tener relevancia para la salud individual y comunitaria.

Biovida propone mirar la música no solamente como un sonido, sino como una experiencia capaz de relacionar recuerdos, emociones, actividad corporal y convivencia humana.

10. MUSICOTERAPIA NO ES LO MISMO QUE ESCUCHAR CANCIONES

Existe una distinción especialmente importante.

Escuchar música por placer es una actividad cotidiana que puede ofrecer bienestar personal.

La musicoterapia clínica, en cambio, utiliza experiencias musicales de manera planificada para abordar objetivos terapéuticos específicos.

Según la Asociación Estadounidense de Musicoterapia, esta práctica requiere profesionales con formación especializada y una relación terapéutica estructurada.

Puede incorporar escuchar música, cantar, tocar instrumentos, improvisar o participar en actividades rítmicas.

La elección depende de las necesidades y condiciones de cada paciente.

No es necesario saber cantar ni tocar un instrumento para participar en una intervención de musicoterapia.

Además, escuchar música no tiene por qué ser una experiencia pasiva: puede estimular movimientos, conversaciones, recuerdos y expresiones emocionales.

Para Biovida, reconocer esta diferencia es fundamental para informar correctamente sobre los beneficios que ha investigado la medicina.

11. Biovida DESMIENTE: CINCO CREENCIAS SOBRE LA MÚSICA Y LA SALUD

Mito 1. “Escuchar Mozart aumenta permanentemente la inteligencia”.

No demostrado. Las afirmaciones populares sobre el llamado efecto Mozart han sido exageradas y no justifican prometer aumentos duraderos de inteligencia.

Mito 2. “Ciertas frecuencias musicales curan enfermedades”.

No existe evidencia clínica convincente de que escuchar una frecuencia específica, como 432 o 528 hercios, cure enfermedades por sí sola.

Mito 3. “Toda música relajante beneficia por igual a todas las personas”.

Falso. Las respuestas emocionales dependen, entre otras cosas, de las preferencias, experiencias y circunstancias individuales.

Mito 4. “La música cura el Alzheimer y devuelve la memoria perdida”.

No demostrado. Las intervenciones musicales pueden aliviar determinados síntomas emocionales, pero no han demostrado revertir la demencia.

Mito 5. “La música solamente produce efectos psicológicos”.

Falso. Se han observado respuestas cerebrales y fisiológicas medibles, además de beneficios en ciertos síntomas y actividades de rehabilitación.

Pero que algo produzca cambios medibles en el organismo no implica que cure una enfermedad.

12. ¿EXISTE ALGÚN RIESGO AL UTILIZAR MÚSICA COMO APOYO?

Generalmente, escuchar música a un volumen seguro es una actividad de bajo riesgo.

Sin embargo, no debemos olvidar algunos cuidados.

La exposición prolongada a sonidos intensos puede dañar la audición.

La Organización Mundial de la Salud recomienda controlar tanto el volumen como la duración de la exposición musical.

Asimismo, ciertas canciones pueden generar recuerdos angustiosos o experiencias emocionales difíciles para determinadas personas.

En contextos clínicos, las intervenciones deben adaptarse a los pacientes y sus necesidades.

Tampoco es recomendable utilizar música para ignorar síntomas que requieren atención médica.

La música puede acompañar los tratamientos, pero no debe retrasarlos ni sustituirlos.

13. UNA INVITACIÓN DE Biovida: REDESCUBRIR LA MÚSICA EN NUESTRA VIDA

La investigación científica nos permite observar nuestras costumbres con una mirada renovada.

Podemos disfrutar nuestras canciones favoritas, compartir recuerdos musicales con la familia, cantar con amigos o incorporar melodías agradables a momentos de descanso.

Quienes viven con enfermedades o requieren rehabilitación pueden conversar con sus equipos de salud acerca de intervenciones musicales apropiadas para su situación.

No existe una lista universal de canciones medicinales ni una duración obligatoria que garantice resultados.

La experiencia musical tiene una dimensión profundamente personal.

La mejor elección cotidiana suele comenzar por aquello que disfrutamos, siempre que lo escuchemos de manera segura y respetemos cómo nos hace sentir.

LA GRAN CONCLUSIÓN EDITORIAL DE Biovida

Cuando la ciencia encuentra respuestas en algo que siempre hemos amado

Durante siglos, la humanidad ha creado música para celebrar, recordar, expresar tristeza, acompañar encuentros y compartir emociones.

Hoy sabemos que determinadas experiencias musicales también pueden producir efectos terapéuticos medibles.

La investigación ha encontrado beneficios para algunos tipos de dolor, síntomas de ansiedad, dificultades emocionales, problemas de sueño y procesos concretos de rehabilitación.

Pero el verdadero mérito de estos descubrimientos consiste en reconocer tanto sus posibilidades como sus límites.

La música no es una medicina universal. Sin embargo, en determinadas condiciones, puede convertirse en una valiosa compañera de la medicina.

En Biovida creemos que este encuentro entre arte y ciencia representa una de las expresiones más hermosas de la investigación moderna.

Porque detrás de una melodía pueden existir recuerdos, vínculos, movimientos, emociones y respuestas biológicas que apenas comenzamos a comprender.

Y quizás lo más maravilloso sea que la ciencia está ayudándonos a descubrir nuevas dimensiones de algo que la humanidad nunca ha dejado de disfrutar.

Una canción puede no cambiar el curso de una enfermedad, pero puede cambiar la manera en que una persona vive un momento difícil.

Y cuando ese beneficio está respaldado por investigación científica, merece ser contado.

LOS CIENTÍFICOS Y LAS INVESTIGACIONES QUE RESPALDAN ESTE REPORTAJE

Valorie Salimpoor, Alain Dagher y Robert Zatorre — Universidad McGill, Canadá. Investigación publicada en Nature Neuroscience sobre música, emociones y liberación de dopamina.

Consultar investigación

Jenny Hole, Martin Hirsch, Elizabeth Ball y Catherine Meads — Reino Unido. Revisión publicada en The Lancet sobre música y recuperación después de intervenciones quirúrgicas.

Consultar investigación

Jenny van der Steen y colaboradores — Cochrane, 2025. Revisión de intervenciones musicales en personas con demencia.

Consultar investigación

Joke Bradt, Cheryl Dileo y colaboradores — Cochrane, 2021. Revisión sobre musicoterapia y otras intervenciones musicales en pacientes oncológicos.

Consultar investigación

Francesco Burrai, Luigi Apuzzo y Renzo Zanotti. Metaanálisis de estimulación auditiva rítmica y marcha en pacientes con enfermedad de Parkinson.

Consultar investigación

Kira Jespersen y colaboradores — Cochrane, 2022. Revisión de investigaciones sobre música y problemas de sueño en adultos.

Consultar investigación

Cochrane — Musicoterapia y depresión, 2017. Revisión de nueve investigaciones clínicas.

Consultar investigación

Daisy Fancourt y Saoirse Finn — Organización Mundial de la Salud, 2019. Informe sobre las artes y el bienestar humano.

Consultar investigación

Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos — NCCIH. Síntesis científica de aplicaciones musicales en la salud.

Consultar documentación

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