Una revisión científica publicada en 2025 examinó cómo la jardinería puede influir en el bienestar mental de personas con enfermedades crónicas.
Una semilla que comienza a germinar, una flor que aparece después de semanas de cuidado o una planta que recupera su vitalidad.
Para millones de personas, estas pequeñas experiencias representan momentos de satisfacción.
Pero la jardinería también está despertando el interés de la investigación médica.
En marzo de 2025, la revista BMC Public Health publicó una revisión sistemática de 23 estudios que reunieron a 4.535 participantes.
Los investigadores examinaron diferentes programas de jardinería y horticultura dirigidos a adultos que convivían con enfermedades o condiciones crónicas.
Las actividades incluían cultivar plantas, mantener jardines y participar en programas de horticultura terapéutica.
Los resultados mostraron una tendencia favorable para la salud mental, especialmente en determinadas investigaciones de mejor calidad. Sin embargo, el resultado combinado general no fue estadísticamente concluyente y existieron diferencias importantes entre los estudios.
La investigación sugiere que estas actividades merecen continuar estudiándose por su posible contribución a la participación social, el bienestar emocional y la calidad de vida.
La reflexión de Biovida
En Biovida creemos que cuidar una planta también puede enseñarnos algo sobre nosotros mismos: la importancia de la paciencia, la dedicación y el valor de los pequeños progresos.
Un jardín no aparece de un día para otro.
Necesita tiempo, atención y constancia.
Tal vez parte de su atractivo emocional se encuentre precisamente en permitirnos observar procesos que no podemos apresurar.
Además, la jardinería puede convertirse en una actividad compartida entre generaciones, donde niños, adultos y personas mayores encuentren oportunidades para conversar y colaborar.
No obstante, los resultados científicos no permiten afirmar que la jardinería cure la depresión u otras enfermedades. Sus posibles beneficios dependen de cada persona y las actividades deben adaptarse a sus capacidades.
Y no necesitamos disponer de un gran terreno. Una pequeña terraza o algunas macetas pueden ofrecernos la oportunidad de disfrutar de las plantas.
Porque a veces cultivar vida a nuestro alrededor también puede ayudarnos a encontrar nuevos motivos para disfrutar de la nuestra.
Fuente: BMC Public Health, 22 de marzo de 2025.


