La apiterapia utiliza productos de las abejas y, en algunas de sus variantes, su propio veneno.
Durante siglos, distintas culturas han recurrido a productos de las abejas dentro de prácticas tradicionales de cuidado y bienestar.
Una de las modalidades más llamativas es la terapia con veneno de abeja. Algunas personas utilizan picaduras deliberadas, mientras que determinados investigadores estudian formulaciones controladas del veneno.
El interés científico se ha concentrado especialmente en sustancias presentes en este veneno, entre ellas la melitina.
Una revisión de 2025 reunió veinte ensayos clínicos sobre acupuntura con veneno de abeja para dolores musculoesqueléticos. Algunos estudios encontraron mejoras en el dolor frente a procedimientos de comparación, pero las muestras fueron pequeñas y la evidencia todavía presenta limitaciones.
En el caso de la esclerosis múltiple, los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses señalan que la terapia mediante picaduras de abejas no ha demostrado mejorar los síntomas ni detener la progresión de la enfermedad.
En Biovida creemos que esta investigación plantea una pregunta fascinante: ¿cómo puede una sustancia natural convertirse en objeto de interés científico y, al mismo tiempo, representar un peligro para nuestra vida?
La respuesta nos recuerda que lo natural también puede ser tóxico.
El veneno de abeja puede provocar reacciones alérgicas graves, incluida una anafilaxia potencialmente mortal. Por ello, las picaduras deliberadas no deben practicarse como remedio casero ni presentarse como tratamiento comprobado.
Investigar sus compuestos no es lo mismo que recomendar la exposición directa al veneno.
Fuentes: Revisión científica de 2025 sobre acupuntura con veneno de abeja y Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos.



