El uso médico del ozono continúa generando debate por la falta de pruebas suficientes y sus posibles riesgos.
El ozono es un gas compuesto por tres átomos de oxígeno.
En algunos establecimientos se promociona su aplicación como terapia para distintas enfermedades, mediante procedimientos que varían considerablemente.
Sus defensores le atribuyen efectos sobre la inflamación, la circulación y numerosos problemas de salud.
Sin embargo, muchas de estas afirmaciones no están respaldadas por investigaciones clínicas suficientemente sólidas.
La regulación federal estadounidense describe el ozono como un gas tóxico sin una aplicación médica útil reconocida en las condiciones contempladas por esa normativa.
La inhalación de ozono puede provocar lesiones respiratorias graves.
En Biovida creemos que la búsqueda de nuevas soluciones médicas exige una responsabilidad especialmente importante: proteger a las personas frente a las promesas que todavía no han sido demostradas.
No debemos confundir el oxígeno utilizado en tratamientos médicos establecidos con el ozono ofrecido en procedimientos alternativos.
Tampoco corresponde presentar el ozono como tratamiento comprobado contra el cáncer u otras enfermedades graves.
La medicina necesita innovación, pero también pruebas verificables y límites de seguridad.
Fuente: Código de Regulaciones Federales de Estados Unidos, sección 21 CFR 801.415.



