Una revisión científica de 2025 volvió a investigar una técnica sorprendente utilizada en el cuidado de heridas crónicas.

Pocas personas imaginarían que las larvas de determinados insectos podrían tener una aplicación médica.

Sin embargo, existe una práctica conocida como terapia de desbridamiento larval.

Consiste en utilizar larvas especialmente criadas y desinfectadas para ayudar a retirar tejido muerto de ciertas heridas difíciles de tratar.

No se utilizan larvas recogidas del ambiente, sino organismos producidos bajo controles específicos.

Una revisión sistemática publicada en octubre de 2025 reunió diez ensayos clínicos con 839 participantes.

Los investigadores encontraron que la terapia larval podía acelerar la eliminación del tejido desvitalizado respecto de algunos tratamientos convencionales.

No obstante, no encontraron diferencias estadísticamente concluyentes en la proporción total de heridas que cicatrizaron.

Desde Biovida queremos reflexionar sobre una idea extraordinaria: la investigación científica puede descubrir aplicaciones valiosas incluso en organismos que muchas personas consideran desagradables.

Pero una herida abierta nunca debe exponerse deliberadamente a insectos o larvas comunes.

La terapia requiere indicación y supervisión médica, tanto para evitar infecciones como para determinar si resulta apropiada.

La naturaleza ofrece posibilidades que siguen sorprendiendo, pero su aplicación sanitaria exige controles rigurosos.

Fuentes: Wound Repair and Regeneration, octubre de 2025; FDA.

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