Investigadores estadounidenses encontraron cambios en los hábitos alimentarios de pacientes expuestos a acuarios durante las comidas.
Observar el movimiento de peces de colores puede producir una experiencia visual tranquila y agradable.
Pero una investigación estadounidense fue más allá de esta observación.
En 2002, investigadores encabezados por Nancy Edwards y Alan Beck estudiaron el efecto de introducir acuarios en espacios donde comían personas con enfermedad de Alzheimer.
Encontraron que los participantes consumieron más alimentos después de incorporar estos estímulos visuales.
El estudio despertó interés por las posibles aplicaciones de los acuarios en residencias y centros de atención.
Desde Biovida nos parece fascinante imaginar que algo tan sencillo como observar peces nadando pueda modificar determinados comportamientos cotidianos.
Sin embargo, fue una investigación pequeña y antigua, insuficiente para recomendar acuarios como tratamiento médico del Alzheimer.
La atención nutricional individual continúa siendo fundamental.
Los acuarios también requieren condiciones adecuadas para proteger el bienestar de los peces.
Fuente: Western Journal of Nursing Research, 2002.



